TRIPOMANT aislante multicapa

Fachadas ventiladas y aislamiento. Protección de la edificación. Múltiples posibilidades de acabados.

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La protección de la edificación y el aislamiento térmico.

Fachada ventilada con acabado en piedra laminada

Fachada ventilada con acabado en piedra laminada

El aislamiento en las fachadas ventiladas, es clave. Una fachada es el paramento exterior de un edificio, aunque el concepto hace referencia a todos los paramentos de la construcción, suele estar referida a la principal.

Las fachadas suelen ser la única parte de un edificio que se percibe desde el exterior, algo muy importante en la arquitectura pues expresa las características de la construcción y su estilo.

Las fachadas no sólo cumplen esa función estética sino que también han de ser funcionales en el conjunto de la construcción pues deben de actuar como aislante térmico y acústico e impedir el paso del agua.

La fachada ventilada es  un sistema de revestimiento del edificio, su característica principal es dejar una cámara ventilada entre el revestimiento y el aislamiento. Es considerada como el sistema más eficaz para solucionar el aislamiento del edificio, eliminando los indeseables puentes térmicos y los problemas de condensación.

Este sistema de fachada ventilada presenta un excelente comportamiento térmico-higrométrico (control de la humedad) en el edificio al intervenir en toda la envolvente del mismo. Es posible realizar un aislamiento continuo por el exterior , protegiendo la hoja interior así como los cantos de los forjados.

En la cámara ventilada de la fachada, se produce el llamado “efecto chimenea” que genera una ventilación continua. Dimensionando adecuadamente, la entrada y la salida del aire, se consigue una constante evacuación del vapor de agua proveniente tanto del interior como del exterior de la construcción.

Con la Fachada Ventilada se incide en el ahorro de consumo energético del edificio, se eliminan las radiaciones directas o las inclemencias meteorológicas por lo que se protegen muros y forjados de las patologías que afectan a los edificios construidos con sistemas tradicionales.
Sobre la fachada del edificio se ancla una subestructura que soportará el acabado, así como una capa de aislamiento de TRIPOMANT. Una vez colocada la capa aislante, se monta la hoja de acabado. La subestructura deja una cámara de aire de unos pocos centímetros entre el aislamiento y las placas que conforman la segunda piel. Las juntas entre estas placas deben  permir el flujo de aire.

Colocación de aislamiento en fachada, preparación de rastreles para soporte de acabado

Colocación de aislamiento en fachada, preparación de rastreles para soporte de acabado

En los puntos singulares  de la fachada (cumbrera, perímetro de ventanas), se deben disponer elementos de protección para dificultar la entrada de agua en la cámara interna. Las juntas entre las piezas de fachada evita los problemas típicos de la dilatación, por lo que estas fachadas  presentan un buen aspecto durante mucho tiempo. La hoja exterior amortigua los cambios de temperatura  en el aislante térmico y en el impermeabilizante, prolongando su vida útil.

Por último, la existencia de la hoja exterior ayuda a reducir las pérdidas térmicas del edificio: en verano la piel exterior se calienta creando un efecto convectivo que hace circular el aire en el interior de la cámara. Con este “efecto chimenea” el aire se desplaza y se renueva con aire más frío. En invierno el aire en la cámara se calienta, pero no lo suficiente como para crear el mismo efecto conservando mejor el calor.

Con los aislantes termoreflectantes TRIPOMANT los acabados de esta segunda piel admiten cualquier variedad existente en el mercado tales como cerámicos, maderas tratadas, piedras, chapas, panel fenólico…