Convertir en habitable un desván

Cómo convertir en habitable un desván gracias a Tripomant

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¿Tienes una buhardilla y no sabes cómo sacarle partido? Contar con esta zona en casa es una suerte porque puedes ampliar el espacio y disfrutar de una habitación adicional para utilizarla como despacho, zona de juegos o dormitorio. Pero, para conseguir esto necesitas convertir en habitable un desván y esto lo puedes lograr con Tripomant.

La razón principal por la que Tripomant es una buena opción para convertir en habitable un desván es porque tiene un espesor muy reducido. Así, no desaprovecharás ningún metro cuadrado que tenga tu buhardilla. De la misma manera, esta parte de la casa suele estar expuesta a las inclemencias del tiempo. Cuando hace frío o calor, este penetra y provoca que este espacio no sea el más adecuado para estar en él cómodamente. Por eso, aislarlo es fundamental.

Además, recuerda que esto también beneficiará al resto de la casa. Si tu buhardilla está bien aislada, esto supondrá una mayor eficiencia energética. Tus facturas no serán tan elevadas y cuando estés en el desván no tendrás que pensar en llevar contigo ningún calefactor portátil para soportar las bajas temperaturas del invierno, ni un ventilador para evitar las altas en verano.

¿Cómo se aísla un desván?

La parte más importante para convertir en habitable un desván es la cubierta. Esta zona de la casa es por la que penetrará el frío o el calor, por lo que hay que aislarla muy bien. Para ello, es fundamental que el aislamiento sea igual que en el resto de la cubierta para que ofrezca una protección continuada que evite cualquier filtración que altere la temperatura agradable del interior.

Aislamiento cubierta con Tripomant

Es importante aislar la cubierta del desván, ya que esta parte de la casa no suele contar con un buen aislamiento.

Como no vamos a levantar la cubierta para colocar el aislamiento, tendremos que hacerlo por el interior de la vivienda y para ello necesitamos colocar un aislamiento que tenga poco espesor, que sea flexible y fácil de manejar.
Tripomant se adapta perfectamente a estas necesidades para poder colocar de una manera fácil y rápida el aislamiento por la parte inferior de la cubierta.

Como en todos nuestros trabajos de aislamiento, lo primero que haremos será analizar y replantear la zona que no solo vamos a aislar, sino convertir en habitable. Valoraremos en qué estado se encuentra la cubierta y el tamaño que deberán tener las láminas Tripomant para que se ajusten perfectamente a sus dimensiones. Además, tendremos en cuenta las ventanas, claraboyas o la salida de la chimenea para que no quede ninguna parte de la cubierta sin aislar.

Esto también lo haremos con el suelo, pues los desvanes no cuentan con una superficie adecuada. Además, aislar esta parte permitirá que el resto de la casa se beneficie de esto, pues ni el frío ni el calor que puedan entrar por la cubierta se filtrarán a otras estancias. Una vez ya tenemos todo esto en cuenta, es el momento de convertir en habitable un desván.

Convertir en habitable un desván

Para convertir en habitable un desván, una vez hemos realizado los pasos anteriores, vamos a instalar los rastreles para preparar el soporte para el suelo. A continuación, colocaremos el aislante Tripomant siempre en el mismo sentido que en el que fueron colocados los rastreles. Una vez hecho esto, volveremos a rastrelar en sentido perpendicular al de los rastreles ya instalados.

Distancia entre rastreles en desván habitable

Para preparar bien el soporte conviene prestar atención a la distancia entre rastreles.

Antes de proseguir, conviene que le demos un retorno al aislamiento, de unos 10 cm como mínimo, en el encuentro con los parámetros verticales para evitar que se formen puentes térmicos o acústicos. ¿Qué quiere decir esto? Que así se previenen las fugas de calor que se pueden producir en el desván. Por último, colocaremos la tarima flotante.

Tripomant sobre rastreles del desvan

Colocación del aislante Tripomant sobre los rastreles y fijación con cinta CINTUBEX.

No nos hemos olvidado de la cubierta cuyo aislamiento llevaremos a cabo por el exterior. En este punto, trabajaremos muy bien todas las partes del tejado y sus puntos singulares para permitir una continuidad del aislamiento. Todas las láminas las sellaremos con cinta de aluminio Tripofix y en los contornos de la cubierta siempre haremos un retorno del aislante.

Con esto, conseguiremos convertir en habitable un desván para que puedas darle el uso quieras. Pero, no solo eso,  habrás hecho una inversión necesaria y que afectará positivamente al resto de la vivienda. Ahora solo te queda disfrutar de ese espacio extra con el que cuentas en tu casa. ¿Qué uso le vas a dar?

Imágenes: Photographee.eu